MI nenita de 10 añitos



Por Anarquico

Hola como están?... Este es la Tercera Parte de mi “Harén de Nenitas”. Esta vez les narraré de cómo desflore a Elina, ella era chiquita de unos 10 años, aun cuando parecía de menos edad.

Este día correspondía hacerlo con Elina, era una pequeñita menuda, con unos ojitos redondos y grandes como japonesa, cabello ondulado largo y de cuerpo extremadamente delgadito.

Ellas habían decidido que sea Elina quien fuese hoy que debía pagar la estadía de la bodega. Ella estaba muy nerviosa y con miedo, ya que nunca un hombre le había tocado su cuerpo.

Las otras tres chicas, junto a mi preferida Mindy, le empujaban para que se dirigiera al baño, donde hice mía a Mindy por primera vez, y que luego fue con las demás y se convirtió en el lugar de las folladas con todas y por tanto se hizo así la costumbre que fuese siempre en el baño.

Elina se resistía a caminar hacia el baño, pero sabia que debía hacerlo y al fin le hicieron casi en andas la llevaron. Le ayudaron a sacar su ropa y la metieron a la ducha de agua caliente, dejándola sola en la bañera.

Cuando vi salir a las cuatro chicas del cuarto de baño; me fui en dirección del baño y al abrir la puerta, observe a la pequeña Elina bajo la regadera con sus ojos grandes y redondos, mirándome con una expresión entre miedo y expectación. Sin expresar palabras me senté en la banca junto a la banca que existe en el rincón y que siempre ha sido de mucha ayuda, recuerdo que allí seque a Mindy en nuestra primera noche cuando me contó su triste historia, y observe por algunos segundos ese cuerpito diminuto de Elina.

La pequeña nada decía y con nerviosismo seguía en su quehacer jabonándose como le habían dicho las demás nenitas.

Yo comencé a quitarme la ropa mientras la observaba, lo que en un comienzo hizo dudar en que podía dañarla y que todo el ensueño de este delicioso “Harem de Nenitas”, se escaparía de mis manos.

Sin embargo no detuve mis deseos de desvirgar a esa pequeña chiquita. Me introduje en la ducha junto con ella, acaricie su cuello y sus mejillas; ubique mis manos a la altura de sus costillas y con mis pulgares acaricie suavemente sus pequeños y deliciosos pezoncitos apenas desarrollados. Ya mi pene comenzaba a erectarse y rozaba con la punta del glande su piel a la altura de su ombligo.

Deslizo mis manos hacia su cintura y le alzo para ponerla casi sentada en mi verga. Ella se toma de mi cuello y aprovecho de poner sus delgadas piernas alrededor de mi cintura que apenas lograban rodearla.

Le consulto a mi pequeña Elina si tenia miedo, ella responde que no me tiene miedo a mi, pues sabe que no le haría daño, sólo que sentía mucho temor a lo que le podría pasar.

Le bese su frente y le prometí ser muy suave con ella.

La tome con mis manos sus nalguitas y ella me abraza con fuerzas como esperando sentir como es que le introduzco mi verga en su rajita.

Comienzo a ponerla en posición de introducirla y siento con mi glande su rajita tibia y muy cerrada; imposible de introducirla sin causarle un gran daño. Es así que la llevo a la banca, la recuesto en ella, sentándome frente a su vulvita, con mis piernas abiertas, topando mi pene en la entrada de su rajita.

Ella me mira con una carita muy seria como esperando que algo pasara de improviso. Le dije que se tranquilizara, que solo haría lo que ella me permitiera.

Elina sabia cuanto las apreciaba a todas y sabia además que no seria capaz de hacerle daño.

Es entonces que con mi dedo índice comencé a tratar de abrirle suavemente su vaginita y moviéndolo en forma circular le introduje mi dedo para irla abriendo muy lentamente. Ella decía muy suave “ay ay”, me molesta eso.

La tranquilizaba, diciéndole que seria despacito y ella solo se debía quedar tranquila y sin moverse, Ella me comunicándome con sus alaridos si le dolía o no.

Saque mi dedo índice y lo moje con mi saliva y comencé nuevamente. Esta vez se lo metí mas dentro hasta sentir que le desgarraba su himen y tratando de separar sus labios vaginales como también su interior.

La pequeña Elina solo se limitaba a quejarse con pequeños alaridos “ay, ay”. Al momento que saque mi dedo un poco rojizo, veo que un pequeño hilito de sangre corre por uno de sus muslos. Ya había perdido su virginidad y estaba lista para meterle mi pene, sin miedo de dañarla.

Me lubrico el glande con saliva y rozo su vulvita por todos sus labios vaginales, de arriba abajo, mientras con mis dedos pulgares la abro lentamente.

Entro en ella solo con la punta de mi pene y mi pequeña Elina grita de miedo. Las chicas desde la puerta del baño le gritan “dale Elina tu puedes”. En ese mismo momento le introduzco casi hasta la mitad de mi pene. Siento su estrechez pero mi pequeñita solo se quejaba con unos silenciosos ay ay.

Comienzo a moverlo dentro de ella y a darle pequeños empeñotes, tomando sus piernas en posición de carretilla. Elina había perdido su virginidad y ya comenzaba a sentir que no se quejaba y respiraba muy rápidamente, con el ritmo de mis embestidas.

En cada movimiento voy metiendo más dentro mi pene, al momento que veo que mi nenita se va dilatando, hasta llegado el momento de introducirlo entero.

Estuve dándole rápidamente pero con mucha cautela por algo creo unos quince minutos. Al rato siento como me vengo dentro de allá con un chorro de semen llenando por completo su pequeña vulvita. Saco mi miembro al momento que el semen que le deje en su interior sale por entre sus muslos y ella totalmente como una gran relajación, me regala una sonrisa que me hace entender de haber hecho su parte, como lo han hecho todas las nenitas de mi Harem.

La tomo en mis brazos y entro en la regadera que aun corría. Le doy un beso en su cuello, y me consulta, si ha sido un buen pago. La abrazo y limpio bajo el agua su rajita para quitar el semen que resbalo por sus piernas, diciéndole que se ha comportado como la mejor de todas las nenitas.

Elina sale del baño en su bata rosa, se dirige a las demás con sus ojos redondos y grandes, bien abiertos, diciendo como toda una mujer, a las demás que la esperaban en la mesa para la comida; “que ahora ya pueden comer tranquilas”. Todas sorprendidas se miran a los ojos en un primer momento y explota una risa generalizada.

Elina, en las próximas veces se comporta como toda una experimentada y comienza a aprender a mamar mi verga y hacerlo por su culito, que en verdad resulto una experiencia maravillosa, sabiendo que es un culito chiquito y estrecho. Sin embargo fue una delicia en verdad.

Espero este relato les haya gustado, en una próxima vez les relato las experiencias con las tres que me faltan por relatar. Moria, Laurita y Danna. Las tres restantes de mi lindo ¡Harén!..



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